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  • Andrea Rodríguez

Chennai: Primera parada

Actualizado: 21 de ene de 2019

Decidimos aterrizar en Chennai para luego continuar en autobús hasta Puducherry, porque además de un billete más barato también podíamos ver dos lugares que llamaron nuestra atención mientras planeábamos el viaje:

  1. Marina Beach.

  2. El mercado de Koyambedu

Estas dos experiencias se traducen en dos pesadillas y una agradable sorpresa.


Marina Beach, con sus 6 km de desarrollo, es la playa urbana más grande de toda la India.


Reservamos una guest house en Triplicane, el barrio cercano a la playa, con la idea de levantarnos por la mañana, caminar hacia el mar, sobre la arena y, por qué no, tal vez ir al agua y refrescarnos.


Desafortunadamente, la realidad fue muy diferente:

Triplicane es un barrio que muestra a las protagonistas de la India en toda su intensidad: La suciedad, la contaminación (acústica y medioambiental), las vacas sagradas, la hiperdensidad humana y cualquier otra cosa negativa que se os ocurra.






Pero lo mejor fue cuando finalmente llegamos a la playa: El festival de Pongal estaba en marcha y un número considerable de personas tuvieron la misma idea que nosotros. También la playa es la más sucia que hemos encontrado en nuestras vidas y el acceso al agua está prohibido. No por nuestros escrúpulos (como en Sentosa) sino literalmente prohibido por las autoridades.


Por todas partes se venden y ofrecen todo tipo de cosas: pescado cubierto de chile, juguetes, tatuajes, una foto foto-shopeada instantáneamente... si puedes imaginarlo, está en esa playa.

Los olores que se alternan son orina, descomposición, aceite usado, animales (en este caso perros callejeros y caballos sucios) y el sol ayuda a potenciar el malestar.





La gente siente curiosidad por nosotros, nos saluda, nos sonríe. Hacemos todo lo posible para responder amablemente pero es difícil ser una estrella de Hollywood en estas circunstancias: Desde el Pazo dos Escudos hasta el Pongal de Chennai fue demasiado drástico el cambio en solo 18 horas de vuelo.


Es verdad que las vacas sagradas (con la parsimonia que dispensan en medio de todo este caos y que verdaderamente les da un aura divina) están muy pintadas para la fiesta, y las peleas con cubos de agua hacen sonreír; pero estas distracciones son dos gotas de agua en un océano de confusión.






La ciudad entera de Chennai es muy difícil de visitar debido al ruido continuo de los malditos claxon y el aire insalubre de las calles. Por mucho que lo hayamos intentado, es difícil caminar a gusto por sus calles donde todo parece un gran vertedero al aire libre.


El pasar por aquí nos ha impulsado a seguir reflexionando entre nosotros. ¿Somos realmente el cáncer de la Tierra?¿Sus cucarachas?¿Tienen sentido nuestras preocupaciones sobre reciclaje en nuestras mini-ciudades ecológicas cuando existen en el mundo lugares así?¿Cuánto se puede adaptar al ser humano a un ambiente hostil, y acostumbrarse hasta probablemente dejar de considerarlo hostil? Su esperanza de vida es de 69 años y la española e italiana de 83 pero ¿es la dieta Mediterránea como nos cuentan o es no "fumar" ese humo cada día?


Vamos a poner algunos ejemplos habituales en India:

Todos (pero todos) tosen (y escupen al suelo); algunos van por la ciudad descalzos entre la basura y los jugos de la misma; a otros no les importa comer arroz en la calle en medio de perros callejeros, moscas y gases del motor de mil ciclomotores y tuktuks (o motocarros, para que nos entendamos).


Todo esto que nos parece una condición límite, en realidad no lo es. Los datos hablan claramente (investigación rápida en wikipedia) y es sólo una cuestión de puntos de vista: Si hay 1.300 millones de indios frente a 740 millones de europeos, significa que en conjunto las condiciones que hemos descrito son mayoritarias (hablamos de 270 millones de indios por debajo de la línea de pobreza) o normales en nuestro planeta.



A medida que nos alejamos del centro de la ciudad, seguimos encontrando residuos en el suelo (aunque en menor cantidad) y es fácil darse cuenta de cómo el plástico (y cualquier otro material no biodegradable) afecta negativamente al "ciclo de vida" de los objetos en la India. No se debe condenar el hábito de tirar de todo al suelo, es el acceso en la vida diaria a objetos desechables muy económicos, hechos de materiales NO desechables lo que ataca nuestros paisajes.



Ahora pasemos a la sorpresa positiva: El mercado de Koyambedu. Ante el desorden y la presencia de ganado y cuervos, lo que queda es un paseo por uno de los mercados más grandes de Asia (de más de un kilómetro cuadrado) donde, entre flores, frutas y verduras, por primera vez respiramos olores en lugar de "fedores".


Puedes comprar cascos enteros de plátanos, o un kilo de granadas por un euro, puedes darte cuenta de la enorme cantidad de comida que la fértil tierra india produce cada día, o cómo tiene sentido permitir que los animales entren en un mercado de frutas y verduras con grandes cantidades de residuos.





Después de tres días en Chennai, tomamos un autobús a Puducherry, para realmente comenzar nuestra aventura.