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  • Andrea Rodríguez

Nos equivocamos en manada

Actualizado: 21 de feb de 2019


Que la sociedad actual está llena de problemas no lo decimos nosotros, lo dicen todos los periódicos del mundo. Cada día.


Que poca gente se cuestiona el modo de vida establecido lo vemos continuamente pero algunos además nos preguntamos ¿Por qué hay tanta gente infeliz con su situación que sigue haciendo lo que se espera de ellos en lugar de lo que de verdad quieren? ¿Qué o quién marca nuestra "normalidad"?


Quizá la respuesta esté en un interesantísimo experimento que he descubierto, leyendo un libro no menos interesante (“El poder de los introvertidos” de Susan Cain), y en el que creo ver una clave para entender (o intentarlo) las sociedades modernas.


Habla de varios experimentos muy similares, pero me voy a limitar al último de ellos:


32 personas con edades comprendidas entre los 19 y los 41 años.

Se propone un ejercicio (en solitario) a cada uno de esos voluntarios.

Se equivocan sólo un 13,8% de las veces.


A continuación, realizan el ejercicio en grupo, con la “trampa” de que entre los voluntarios se incluyen actores que se equivocan forzosamente y que defienden sus ideas en voz alta.

El 41% de las veces, los voluntarios (que sólo se habían equivocado del 13,8%) coincidieron con los actores.


Como explica muy bien en el libro, no es que dijesen de forma consciente: “Pues es verdad, no estoy muy seguro, pero si todos creen eso… ¡lo apoyo!”, ni tampoco: “Como quiero que me aprecien, voy a decir la misma opción que ellos defienden”, lo que hacían (hacemos) es algo inesperado:


La mayor parte de los voluntarios aseguraron haber coincidido con el grupo porque “pensaban que habían llegado por casualidad a la misma conclusión correcta”.


O lo que es lo mismo: No tenían la más mínima idea de lo MUCHO que había influido en ellos el hecho de trabajar en grupo.


Y claro, los humanos vivimos en grupos.


Nos relacionamos continuamente con las mismas personas.

Si crees que esas personas no influyen en tus decisiones, muy probablemente te equivoques.

Y si a esto unimos el (Neuro) márketing brutal de las multinacionales, tenemos el perfecto caldo de cultivo para una sociedad en la que “lo que se considera normal”, resulta traumático para cualquiera que analice desde fuera la situación.


Os dejo mis análisis personales y subjetivos de lo que consideramos normal hoy en día como sociedad en algunas categorías, por si a alguien le sirve para replantearse alguno o por si podemos abrir un debate sobre la conveniencia de que la norma sea la actual y no lo que yo planteo y estaré encantada de analizar más "normalidades"que se os ocurran.


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